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domingo, 3 de mayo de 2009

"Elegir la palabra grotesco"



Gran artículo de hoy de Javier Marías en El País Semanal. Ha sido leer en el titular la palabra grotesco, muy utilizada por mi idiolecto, como muchos de vosotros sabéis, y centrar toda mi atención en el texto. Ha merecido la pena. Siempre merece la pena leer cuatro 'gritos' en contra de Sarko, Berlusconi, Putin e incluso Zapatero. Una se siente aliviada al darse cuenta de que no es la única que ve a Berlusconi com el summum de lo grotesco. El Alfredo Landa italiano (con perdón de Alfredo), cuya mujer es una vedette, como no podía ser de otra forma.

Interesante reflexión de Marías sobre la tendencia de la población a elegir siempre al horror y lo grotesco en sus votaciones (a Obama aún le daremos el margen de la duda...). Dice que todo es directamente proporcional. A mayor número de cumbres asiste uno de estos personajes, mayor es su grado de vulgaridad. No hay duda de que está en lo cierto. Sólo hay que echar un vistazo al collage que me he permitido crear con algunos de los mejores momentos de los últimos años. No tiene precio.

viernes, 24 de abril de 2009


Arriba, abajo, arriba, abajo…


Hace un par de semanas Salvi Danés se alzó con el segundo premio en la categoría de mejor serie de Fotoperiodismo y Documental de los premios británicos Sony World Photographer (WPA). La clave: una serie de fotografías en las que diez jubilados hacen estiramientos en la playa de la Barceloneta. Y es que, con 23 añitos, Salvi ya sabe qué es lo que el público quiere o, al menos, lo que necesita. Fotografía real, mezclada con ternura y un cierto punto cómico.

“Un trabajo un poco irónico y muy personal”, según sus palabras. Pero que documenta y atrae. Documenta, porque al fin y al cabo nos muestra lo que somos o seremos, de una forma clara y explícita, sin tapujos. Con flash directo y descriptivo. Y atrae por una cuestión muy simple, es diferente. Es grotesco, cotidiano y choca con la saturación de imágenes planas y perfectas que nos llegan diariamente. Mujeres despampanantes en bañador, caras sonrientes que irradian felicidad en spots de El Corte Inglés, de Zara o de Dior. Estamos abrumados de tanta belleza y ansiamos algo más de naturalidad. Por eso Salvi ha dado en el clavo, porque nos ha mostrado el reverso de esa delicadeza. Personas de carne y hueso, con arrugas y celulitis.

Además, la técnica utilizada le ha acompañado en el triunfo. Ha sabido utilizar los recursos necesarios para sacar de una fotografía la parte más humana. Grandes angulares e iluminaciones fuertes, ya sea con el sol de cara o con un foco artificial. La cuestión, plasmarlo todo y enfatizar lo políticamente no correcto. Que se vea tal cual, sin maquillaje, ni retoque.